martes, 16 de octubre de 2012
miércoles, 11 de enero de 2012
El poder de la música
La música nos une, nos conmueve, nos eleva.
Somos algo más que materia.
La belleza nos lleva más allá.
http://youtu.be/mrEk06XXaAw
Somos algo más que materia.
La belleza nos lleva más allá.
http://youtu.be/mrEk06XXaAw
martes, 19 de julio de 2011
La Catedral del mar
Este verano, antes de viajar a Barcelona, he leído "La catedral del mar", de Ildefonso Falcones. A pesar de cierto sentimentalismo y algunas situaciones algo forzadas, en conjunto es un libro interesante y bien ambientado desde el punto de vista histórico. Me ha resultado muy sugerente visitar unos días después la zona antigua de la ciudad. Al anochecer, recorrer en soledad las estrechas y sombrías callejuelas medievales , farolas mortecinas, losas de piedra, el silencio de siglos, y el olor, el olor del pasado.
Aún se puede ver la puerta de la Madrona, y restos de las murallas. El barrio gótico, con el "call", la zona de los judíos, la catedral, algunas plazas, y, por supuesto, la impresionante Santa María del Mar, en el barrio de la Ribera. En el templo, al situarse en el crucero, se puede observar las figuras de los "bastaix" representados en las vidrieras de la izquierda, cargando las piedras para su catedral sobre sus espaldas, conmovedor espectáculo de la credulidad humana y los abusos que sufre. También son interesantes los medallones con figuras situados en el centro de las nervaduras de cada tramo de bóveda de la nave central. Y, por último, la maqueta de la Barcelona medieval que hay en el vestíbulo del Museo Marítimo, las Drassanes (o atarazanas), permite hacerse una idea de la disposición de la ciudad en la época. Y mejor si se visita el museo y se contempla el edificio y las embarcaciones que hicieron de Barcelona una potencia comercial en el Mediterráneo de los siglos oscuros.
sábado, 11 de junio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Brisa
Cristales de sal, cristales de cielo.
La brisa en mi cuello, juega y ríe, ríe y vuela.
Qué delicia, trocitos de lila entre el terciopelo verde,
caen sobre el paseo.
Qué alegría, los pajarillos vuelven, sus cuerpecitos agitados,
en mi ventana dorada.
María Ramírez (Registrado)
La brisa en mi cuello, juega y ríe, ríe y vuela.
Qué delicia, trocitos de lila entre el terciopelo verde,
caen sobre el paseo.
Qué alegría, los pajarillos vuelven, sus cuerpecitos agitados,
en mi ventana dorada.
María Ramírez (Registrado)
viernes, 15 de abril de 2011
Muro de cristal
Tras el muro de cristal, todos bailan. Risas y amores, luz y fuego.
Prisión de cristal, frío y silencio. Muchos miran, ninguno la quiebra.
Sangra mi herida. Muchos anhelan, ninguno se arriesga.
Qué diera por ser piedra, ser aire, ser nada.
María Ramírez (Registrado)
domingo, 10 de abril de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
La noche. Viaje a otra realidad.
He descubierto la obra de Murakami, el estupendo escritor japonés, durante mi viaje de navidad. Me gusta su estilo, directo, contemporáneo, y, a la vez, sugerente, imaginativo, misterioso.Cuando acaba el día en la gran ciudad y llega la noche, aparece otra realidad, otro mundo.
Los personajes deambulan por solitarios parques y calles, rodeados por estridentes luces de neón, confiesan deseos, temores y secretos en lánguidos locales, o dormitan en inquietantes estancias. Cuánta soledad e incomprensión, cuánto sufrimiento e insatisfacción. Las reglas del día no existen, y la comunicación es más fluida y sincera. Auténtica. Alivia y llena el corazón. La comunicación nos hace mejores como seres humanos.
Pero la oscuridad hace visibles otros mundos paralelos. Las criaturas de la noche, aquellos que viven en un submundo criminal, se enseñorean de la ciudad. Y aparece lo surreal, lo que me ha gustado especialmente. El autor introduce inquietantes visiones de realidades paralelas, oníricas. Atrapados al otro lado del espejo, del televisor, los personajes nos contemplan, ensimismados, desesperados.
Vuelve la luz, y todo retorna a su lugar. Sin embargo, la noche ha dejado su huella. Para unos, la comprensión, la esperanza, el amor,quizás, para otros, el sufrimiento, el tormento, el temor. Todos, en suma, forman parte de un enorme organismo vivo, la ciudad, la Humanidad.
viernes, 24 de diciembre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
La violinista

Sentada junto a la ventana, bajo un abigarrado espejo veneciano, la muchacha trocea con delicadeza el croissant con aire pensativo. Luego alinea con cuidado los pedacitos junto a su pequeño violín de madera rojiza. Marc la observa fascinado desde la terraza. Desde que la parejita de turistas italianos abandonó la mesa del rincón y la descubrió tras el cristal, no puede apartar sus ojos de ella. Su rostro agraciado y su extraño ceremonial le intrigan. Mientras se da ánimos para decidirse a entrar en el café y dirigirle la palabra, pasan tres bicicletas desvencijadas, dos fatigadas comitivas de alemanes y sus respectivos guías, cinco universitarios con resaca y baguette y una ancianita con su gato.
Entonces, por un breve e intenso instante, la muchacha vuelve la cabeza y le mira directamente. Sus melancólicos ojos le sonríen, y Marc se olvida de que hoy es viernes y su novia Sandrine le espera desde hace media hora en la puerta del Conservatorio.
De pronto, el camarero tropieza y las copas se quiebran contra los adoquines. Marc, aturdido desvía la mirada hacia los cristales que caen a sus pies. Cuando vuelve a mirar la ventana, la joven ha desaparecido. Sus ojos la buscan en vano entre los clientes que ocupan la terraza y las mesas tras los ventanales.
No queda otra solución. Tras pagar, se levanta y entra en el café. Pero nadie ha visto a la misteriosa desconocida. Los camareros le miran con cierto fastidio. Sólo el anciano que se sienta en una mesa reservada, le mira con extraño interés tras su copita de Calvados. Pero permanece en silencio. Confuso, Marc sale del local y entonces, al girarse, ve la desgastada placa en la fachada, cerca del ventanal.
"Aquí fue muerta el 17 de agosto de 1944 la joven Marie-Isabelle Olivier, estudiante del Conservatorio, víctima inocente del ataque indiscriminado de la Gestapo al Café Baliard, refugio de resistentes, durante la Liberación de París".
María Ramírez (Registrado)
sábado, 24 de abril de 2010
sábado, 17 de abril de 2010
Sueño
Mar. Sabor de mar. Sabor de sal.
Azul. Noche de terciopelo. Cristales en el cielo.
Luna y espuma. Sueño de plata.
Azul. Noche de terciopelo. Cristales en el cielo.
Luna y espuma. Sueño de plata.
María Ramírez (Registrado)
domingo, 14 de marzo de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
La dama en el mirador
+602.jpg)
Día tras día, la mirada en el lejano horizonte. Día tras día, el recuerdo de la luz de sus ojos, del tacto de sus rudas mejillas.
Dolor, fino puñal que traspasa mi ser.
Su belleza juvenil oculta bajo los pesados velos y ropajes de matrona. Su tierna piel, propiedad del anciano esposo, garantía de infames alianzas, se marchitará entre los tristes muros.
Más allá de la inmensa llanura agostada, más allá de las crueles montañas, vive su alma. Y mientras borda sin descanso, su pensamiento vuelve al jardín de sus amores.
Dulce compañero, alma de mi alma, nunca más os volveré a ver. Moriré en esta prisión. Pero llevaré vuestro nombre sobre mi piel.
Amanece y los primeros rayos iluminan los pesados cortinajes del lecho del castellano. El caballero se incorpora para acariciar a su joven esposa. Extraña marca en la adormecida piel de la muchacha.
Una tarde lluviosa de invierno, borda la joven dama, la mirada siempre prendida en el horizonte azul. Una súbita congoja la sorprende.
Negra noche me envuelve.
Cuatro días después llega el mensajero con la fatal noticia. Vuestro primo ha muerto, querida niña. Le asaltaron en la serranía unos desconocidos. El castellano toma a la vacilante joven en sus brazos y la consuela.
Al alba la encuentran, arriba, en las murallas, hecha un ovillo sobre las frías lozas, cubierta de escarcha.
Dulce compañero, alma de mi alma, esta noche estaré con vos.
María Ramírez (Registrado)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


+462.jpg)
+075.jpg)
+297.jpg)
