"Déjame entrar". Tomas Alfredson.
Inquietante y original film sueco sobre vampiros contemporáneos. Bajo el manto de hielo que cubre una ciudad sueca, laten oscuras y crueles pasiones, inconfesables crimenes.
El protagonista es un adolescente que sufre el, desgraciadamente cada vez más frecuente, acoso escolar. Un ser sensible, diferente, y, como suele suceder, solitario. El muchacho, sin embargo, alberga brutales sueños de venganza. Un día conoce a una extraña jovencita, una vecina recién llegada al edificio, que pronto se convierte en su amiga. La misteriosa adolescente es también un ser solitario, anómalo, que pronto capta los verdaderos sentimientos de su amigo.
La llegada de la nueva vecina coincide con una serie de espantosos crímenes. Enseguida comprobamos que la muchacha y su supuesto progenitor están relacionados con el hallazgo de cuerpos desangrados en los helados parques de los alrededores. La película muestra la soledad y el dolor de estos seres, su horrenda forma de vida, como una especie de enfermedad incurable. Sin ahorrarnos la crueldad y la sordidez. Pero también muestra la soledad y el silencio de los niños y adolescentes acosados, un fenómeno extendido en nuestra moderna y civilizada sociedad occidental. Una sociedad cada vez más brutal y deshumanizada, a pesar del desarrollo económico y cultural, donde los fuertes aplastan a los más débiles, como si todos los avances en derechos y civilización fueran sólo humo. Nada. Sólo la pura y dura ley de la selva. Consciente de ello, la pequeña vampira da un útil consejo al atormentado joven: "Defiéndete".
Y pronto comprende el horrorizado muchacho la naturaleza de su amiga, pero es tarde, la sensibilidad y la soledad les lleva a una afinidad que les va a unir estrechamente. Muerto su viejo compañero y descubierta, la chica huye. Pero, cuando su amado amigo es de nuevo acorralado por sus repugnantes y sádicos acosadores, regresa para ayudarle y acaba con sus torturadores. La escena de la piscina, en la cual no se ve a la vampira en ningún momento, pero se muestra la acción desde su punto de vista y se oye su agitada respiración, es francamente brutal. El silencio bajo el agua y, de repente, la cabeza que cae rodando entre los azulejos al fondo, ... espeluznante.
Finalmente, vemos en el tren al chico con una gran caja, donde sin duda se encuentra ella, a salvo de la luz diurna. Comprendemos que la pareja huye y percibimos el comienzo de un fuerte vínculo, y la conversión de él en el nuevo cómplice y compañero.

Brutal contraste entre el tono parsimonioso con el que se cuentan la vida del chico y la parte fantástica, donde la chica debe satisfacer sus necesidades o de lo contrario moriría. El resultado es un todo que encaja sin artificios. La película no se va de la cabeza. Saludos
ResponderEliminarSí, muy escandinavo, sencillo pero efectivo. A mí tampoco se me va de la cabeza. Ciao!
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