Croquetas de mi Abuela.
Receta de ricas y crujientes croquetas que aprendí de mi abuela Magdalena.
- Relleno. El relleno puede ser carne, pescado, jamón, etc. Personalmente prefiero el de pollo. Podemos hacerlo con el pollo que hemos utilizado para hacer sopa. Desmenuzamos el pollo, que previamente habremos hervido. Separamos la carne, y retiramos huesos, piel, cartílagos, etc. Lo ponemos en un plato y lo reservamos. Podemos añadir a la carne garbanzos que hemos hervido al hacer la sopa. Nota: no triturar el pollo, debe quedar en trozos de aproximadamente un centímetro o centímetro y medio. Se trata de hacer croquetas crujientes con tropezones, no croquetas babosas.
- Elaboración. Ponemos un poco de aceite en una sartén grande. Picamos un pedazo de cebolla y lo doramos. A continuación le echamos 3 ó 4 cucharadas de harina y la mezclamos con los trocitos de cebolla en la sartén. Dejamos tostar un poco la mezcla. Poco tiempo, porque se puede quemar. Después, vamos añadiendo leche poco a poco mientras revolvemos con una cuchara de madera. Se forma la bechamel. Añadimos el relleno, el pollo, en este caso. Le ponemos sal fina y perejil. Cuando la masa esté ligada y se desprenda de la sartén como si fuera una torta, la retiramos y la dejamos enfriar en un plato. A continuación, y ya fría, podemos guardarla en la nevera y ya tenemos la mitad del trabajo hecho para el día siguiente. O bien, si las queremos para hoy, empezamos a dar forma a las croquetas. Las croquetas se hacen a mano, formando rollitos. Nada de cucharas ni moldes. La cocina es algo sensual, hay que sentirla. Preparamos dos platos hondos. En uno ponemos bastante pan rallado. En otro, 1 ó 2 huevos batidos como para hacer tortilla francesa. 1) Pasamos los rollitos primero por el pan rallado. Los hacemos rodar, para que queden bien impregnados por todos lados. 2) Después, los pasamos por el huevo batido. 3) De nuevo los pasamos por el pan rallado. Es necesario hacer los tres pasos, así se forma una especie de corteza que al freir se endurece, y es lo que le da la textura crujiente. Finalmente, se fríen en la sartén. El aceite no debe estar muy caliente, porque se pueden abrir y quemarse.
Están muy ricas recién hechas, cuando todavía están calentitas. Me gustan con acompañamiento de papas fritas, caseras, por favor, y un poco de ensalada al estilo griego ( tomate, lechuga, aceitunas negras, dados de queso feta (o mozzarella, o cualquier queso blanco), sal, aceite de oliva virgen y orégano).

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