
viernes, 24 de diciembre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
La violinista

Sentada junto a la ventana, bajo un abigarrado espejo veneciano, la muchacha trocea con delicadeza el croissant con aire pensativo. Luego alinea con cuidado los pedacitos junto a su pequeño violín de madera rojiza. Marc la observa fascinado desde la terraza. Desde que la parejita de turistas italianos abandonó la mesa del rincón y la descubrió tras el cristal, no puede apartar sus ojos de ella. Su rostro agraciado y su extraño ceremonial le intrigan. Mientras se da ánimos para decidirse a entrar en el café y dirigirle la palabra, pasan tres bicicletas desvencijadas, dos fatigadas comitivas de alemanes y sus respectivos guías, cinco universitarios con resaca y baguette y una ancianita con su gato.
Entonces, por un breve e intenso instante, la muchacha vuelve la cabeza y le mira directamente. Sus melancólicos ojos le sonríen, y Marc se olvida de que hoy es viernes y su novia Sandrine le espera desde hace media hora en la puerta del Conservatorio.
De pronto, el camarero tropieza y las copas se quiebran contra los adoquines. Marc, aturdido desvía la mirada hacia los cristales que caen a sus pies. Cuando vuelve a mirar la ventana, la joven ha desaparecido. Sus ojos la buscan en vano entre los clientes que ocupan la terraza y las mesas tras los ventanales.
No queda otra solución. Tras pagar, se levanta y entra en el café. Pero nadie ha visto a la misteriosa desconocida. Los camareros le miran con cierto fastidio. Sólo el anciano que se sienta en una mesa reservada, le mira con extraño interés tras su copita de Calvados. Pero permanece en silencio. Confuso, Marc sale del local y entonces, al girarse, ve la desgastada placa en la fachada, cerca del ventanal.
"Aquí fue muerta el 17 de agosto de 1944 la joven Marie-Isabelle Olivier, estudiante del Conservatorio, víctima inocente del ataque indiscriminado de la Gestapo al Café Baliard, refugio de resistentes, durante la Liberación de París".
María Ramírez (Registrado)
sábado, 24 de abril de 2010
sábado, 17 de abril de 2010
Sueño
Mar. Sabor de mar. Sabor de sal.
Azul. Noche de terciopelo. Cristales en el cielo.
Luna y espuma. Sueño de plata.
Azul. Noche de terciopelo. Cristales en el cielo.
Luna y espuma. Sueño de plata.
María Ramírez (Registrado)
domingo, 14 de marzo de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
La dama en el mirador
+602.jpg)
Día tras día, la mirada en el lejano horizonte. Día tras día, el recuerdo de la luz de sus ojos, del tacto de sus rudas mejillas.
Dolor, fino puñal que traspasa mi ser.
Su belleza juvenil oculta bajo los pesados velos y ropajes de matrona. Su tierna piel, propiedad del anciano esposo, garantía de infames alianzas, se marchitará entre los tristes muros.
Más allá de la inmensa llanura agostada, más allá de las crueles montañas, vive su alma. Y mientras borda sin descanso, su pensamiento vuelve al jardín de sus amores.
Dulce compañero, alma de mi alma, nunca más os volveré a ver. Moriré en esta prisión. Pero llevaré vuestro nombre sobre mi piel.
Amanece y los primeros rayos iluminan los pesados cortinajes del lecho del castellano. El caballero se incorpora para acariciar a su joven esposa. Extraña marca en la adormecida piel de la muchacha.
Una tarde lluviosa de invierno, borda la joven dama, la mirada siempre prendida en el horizonte azul. Una súbita congoja la sorprende.
Negra noche me envuelve.
Cuatro días después llega el mensajero con la fatal noticia. Vuestro primo ha muerto, querida niña. Le asaltaron en la serranía unos desconocidos. El castellano toma a la vacilante joven en sus brazos y la consuela.
Al alba la encuentran, arriba, en las murallas, hecha un ovillo sobre las frías lozas, cubierta de escarcha.
Dulce compañero, alma de mi alma, esta noche estaré con vos.
María Ramírez (Registrado)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
+462.jpg)
+075.jpg)
+297.jpg)
