Cristales de sal, cristales de cielo.
La brisa en mi cuello, juega y ríe, ríe y vuela.
Qué delicia, trocitos de lila entre el terciopelo verde,
caen sobre el paseo.
Qué alegría, los pajarillos vuelven, sus cuerpecitos agitados,
en mi ventana dorada.
María Ramírez (Registrado)
lunes, 16 de mayo de 2011
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