Cristales de sal, cristales de cielo.
La brisa en mi cuello, juega y ríe, ríe y vuela.
Qué delicia, trocitos de lila entre el terciopelo verde,
caen sobre el paseo.
Qué alegría, los pajarillos vuelven, sus cuerpecitos agitados,
en mi ventana dorada.
María Ramírez (Registrado)
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